“Te confieso, hermano, no pasa un día que no extrañe Tucumán. No pasa un día sin sentirme lejos de mi casa, de mis afectos”. El prólogo de la vida de Bruno Antonietta raspa a la propia melancolía. Sin embargo, cuando se empieza a conocerlo, a bucear sobre su vida allá en México, se comprueba que lo que no mata, a él lo fortalece.

Hace tres años, el “Oso” decidió armar las valijas e ir en busca de oportunidades al DF. Dice que lo primero que cargó fue su kimono. “Lo llevo a todos lados”, revela quien figura entre los 25 mejores luchadores cinturón marrón del mundo, en hasta 88 kilos, en jiu jitsu.

El jiu jistu brasileño es su vida, asegura quien de a poco fue metiéndose en la conversación entre los atletas top de la disciplina, también conocida como el “arte suave”. Nacido bajo el ala del Tucumán Submissión Club, de la mano del sensei Gerardo Chirre y Javier Cardozo, Antonietta es uno de los mayores embajadores tucumanos en un arte marcial que explotó, básicamente, con el boom de las artes marciales mixtas, las MMA (mix marital arts). Es el campeón reinante del último American National disputado en Las Vegas, Estados Unidos, donde conquistó la medalla de oro en su categoría, hasta 88 kilogramos, y también con la dorada en el “absoluto”, donde participaron luchadores sin límite de peso.

Hay más. Antonietta ocupó el último escalón del podio en el último Panamericano de Jiu jitsu realizado en Marzo. Sus buenas actuaciones lo apuntalaron entre los “cinturón café” hasta el 21° del escalafón mundial.

Su próximo objetivo es el Mundial, el 26 de septiembre, en Las Vegas. “Es lo máximo. Estoy haciendo todo lo posible para llegar en forma y dejar todo en el tatami”, dice Bruno, que no vive del aire, por supuesto. El jiu jitsu es su pasión, sí, pero no basta. Es nutricionista y también modelo ocasional.

“Podría decirse que las fotos son el “currito extra, ja... Los casting a los que voy son de cuerpo, más de modelo fitness. Imaginate, si piden un papá joven o un ejecutivo yo no doy con ese perfil, ja”, explica.

Padre de Vitto, Antonietta convive con Erika Fernández, colombiana y presentadora de Fox Sports, en el DF. “Al igual que yo ella está muy metida en todo el deporte. Nos complementamos muy bien. Los dos somos extranjeros y nos apoyamos mutuamente”, dice el “Oso” (una verdadera máquina de entrenarse), tirándole un guiño a su amor. “Por lo general, hago tres turnos diarios. De 7 a 8.30 lucha de jiu jitsu, después sigue físico y a la noche más luchas. Si estoy bien o tengo tiempo, hago hasta cuatro turnos, aunque eso depende ya de cómo esté de tiempo en mi consultorio y con los pacientes”.

Su base de operaciones es el dojo Bujutso, donde su sensei es Dan Schon, cinto negro de jiu jitsu brasileño, además de ser luchador de freestyle wrestling y MMA. Schon reparte su tiempo entre Estados Unidos y México.

Bruno no sabe si algún día volverá a casa para siempre. Lo que sí sabe es que nunca se desprenderá de sus afectos, por más lejos que estén. Mientras tanto, Vitto, mamá Susana, papá Carlos y su hermana Yanina le hacen el aguante a la distancia, porque entienden que el “Oso” ya conquistó América y ahora debe cuidar lo que con tanto sacrificio sembró y cosechó.